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“La logística sigue evolucionando”
Con el inicio del año 2026 ya se perfila como un punto de inflexión en la logística global, marcado por transformaciones tecnológicas profundas, cambios en el comercio internacional y una presión creciente hacia modelos más sostenibles y resilientes.
Las empresas del sector enfrentan un entorno volátil, con los costes en alza, la capacidad más ajustada y los consumidores cada vez más exigentes, pero también con oportunidades sin precedentes para innovar y optimizar operaciones.
“Uno de los motores centrales del cambio es la digitalización y la inteligencia artificial (IA)”
La IA está pasando de ser un complemento en pronósticos y planificación a convertirse en un elemento autónomo y decisorio dentro de las operaciones logísticas.
Para 2026, las plataformas integradas con IA avanzada permitirán automatizar decisiones complejas, como rutas óptimas, niveles de inventario y ajustes ante interrupciones, sin intervención humana directa.
Esto no solo reducirá errores, sino que acelerará la respuesta ante variaciones de demanda y eventos imprevistos, transformando radicalmente la forma de gestionar la cadena de suministro.
La automatización de almacenes y transporte seguirá expandiéndose con robots colaborativos “cobots”, vehículos guiados y sistemas avanzados de gestión, aumentando la eficiencia operativa y mitigando la presión de los crecientes costes laborales.
Estas tecnologías no solo aceleran los procesos, sino que también contribuyen a una mayor precisión en la preparación y envío de pedidos, un factor crítico ante el auge del comercio electrónico.
Al mismo tiempo, la sostenibilidad se integra como un imperativo estratégico.
Más allá del cumplimiento normativo, las empresas incorporan medidas que reducen la huella de carbono y optimizan el uso de recursos.
Sistemas inteligentes de planificación de rutas, vehículos eléctricos, embalajes sostenibles y paneles de seguimiento de emisiones en tiempo real se están convirtiendo en prácticas estándar.
Esto responde tanto a la presión de consumidores conscientes del impacto ambiental como a requisitos corporativos de responsabilidad social. Los desafíos operativos también están redefiniendo el diseño de las redes logísticas.
La fragmentación del comercio global, los cambios geopolíticos y las políticas arancelarias empujan a las empresas a reevaluar sus estrategias de abastecimiento y distribución.
El “nearshoring” y la creación de “hubs” regionales buscan reducir riesgos, acortar tiempos de entrega y disminuir la dependencia de cadenas largas y vulnerables.
En el plano económico, las tarifas de fletes y la capacidad de transporte siguen siendo factores clave.
Se espera que los costes de transporte se mantengan al alza debido a limitaciones de capacidad en sectores como el transporte por carretera, lo que obliga a las organizaciones a planificar con mayor antelación y optimizar el uso de activos logísticos existentes.
Por último, aunque la digitalización y eficiencia tecnológica sean pilares del avance, las habilidades humanas también evolucionan: la demanda de profesionales con competencias tecnológicas, analíticas, estratégicas y “soft skills” en logística se incrementa, redefiniendo perfiles laborales y exigiendo una fuerza de trabajo más preparada para operar en entornos altamente complejos y automatizados.
En resumen, 2026 promete un panorama logístico más inteligente, ágil y sostenible, donde la tecnología y la adaptabilidad serán determinantes para competir y crecer en un mercado global cada vez más dinámico.
Acerca del autor: José-Luis Galiana, es logístico y presidente de RALOG – Red de Ayuda Logística.

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